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¿Cuál Chavismo me critica?

  • 23 Julio, 2017

Por: Hugo Carvajal Barrios

Domingo 23/07/2017

Cuando alguien se decide a decir verdades que incomodan a algunos sectores del Chavismo, aparecen unos cuantos a emitir críticas contra él, ¿ahí si se acuerdan de criticar?, ¿por qué no usan tanta lucidez para colaborar con el país? Estamos viviendo un momento muy difícil en Venezuela, y quien pueda aportar algo distinto a la política de confrontación que nos ha llevado por un trágico camino los últimos meses creo que debería hacerlo. Eso es lo que hago.

En primer lugar, quiero aclarar a quienes hoy se preguntan si salté o no la talanquera, debido al trabajo realizado por intrigantes de oficio que quieren que todos caigamos en la bajeza de su polarización extrema y conflictiva: no pertenezco a una nueva corriente llamada Chavismo originario, disidente o crítico. Para mí, decir Chavismo crítico es una redundancia. Chávez llegó al poder criticando todo cuanto podía criticar, ejerció el poder criticando, y cada vez que se enfrentó a una crisis lo hizo bajo una intensa crítica y revisión de los procesos hacia lo interno.

Como defensor del legado de Hugo Chávez, me preocupa ver cómo cada vez más, se ha empezado a usar el término Chavismo de forma indiscriminada para demostrar apoyo incondicional y ciego hacia cualquier acción o política ejecutada por el gobierno, sin evaluar primero si dicha acción concuerda con los ideales y principios del movimiento que el Comandante creó.

¿Acaso hay alguien que se atribuya la potestad de dibujar la línea que define al Chavismo? ¿Existe un dueño de ese marcador? en tal caso, ¿quién es ese dueño? Para hablar de Chavismo deberíamos comenzar por entender que no existe una autoridad que pueda decir qué es Chavismo, o una especie de tribunal que decida quién es Chavista y quién no.

Pero, ¿Cuál será ese Chavismo que ahora me critica? Existen personajes dentro de esta Revolución que se esfuerzan, consciente o inconscientemente, en tirar por un barranco todo lo que Chávez nos dejó. A ellos, en primer lugar, es imposible que yo pueda reconocerlos como Chavistas, pues pudieran ser los verdaderos traidores de Hugo Chávez.

Tuve el honor de estar cerca de Chávez por muchos años, suficientes como para entender con claridad sus acciones y los principios que lo guiaban. Muchas fueron las experiencias y lecciones tratando asuntos de seguridad de Estado, realizando investigaciones e infinidad de análisis que debían cumplir con los criterios del Presidente. Bien ilusos quienes crean que me pueden imponer su manera de interpretar a Chávez.

En mi opinión, Chavismo es ser patriota sobre todo lo demás, ser capaz de dar la vida por la patria. Es ser justo, luchar por el bienestar del pueblo, siendo la voz de los necesitados. Chavismo es ser humanista, tomar cada acción y decisión considerando en primer lugar la vida del ser humano. Es ser demócrata, sabiendo que la voz del pueblo se escucha a través de elecciones, que la aprobación de la mayoría es sagrada y se debe respetar. Chavismo es ser leal, al pueblo sobre todas las cosas, al deber patriota y a Chávez.

En un sentido más amplio, Chavista puede ser toda persona que sea simpatizante de Chávez. Dentro de esta amplia definición, existe entonces una extensa diversidad de personas de distintas corrientes, ideologías, creencias y principios que se aglomeran bajo el mismo apelativo, como ocurre en toda agrupación política. Los Chavistas pueden ser patriotas, nobles, leales, solidarios, honestos, apasionados, críticos, líderes, seguidores, demócratas, respetuosos. Adjetivos que, a mi parecer, califican a la vasta mayoría del Chavismo. Sin embargo, también hay otros que aún considerándose de Chávez, pueden ser inmorales, corruptos, ladrones, asesinos, anti demócratas, irresponsables y traidores; sólo por nombrarlos y no ahondar en esa radiografía. Entonces la cuestión es: ¿a quién en esta militancia le corresponde cada adjetivo? Después de responder esa pregunta se podrá discutir sobre cuál es el Chavismo que hoy le preocupa tanto mis opiniones.

Ustedes, queridos lectores, no pudieran imaginarse con cuánta insistencia Chávez me ordenó el estricto apego a ley en toda actuación o cuántas veces me recalcó el respeto profundo por los derechos humanos, como principios fundamentales de un organismo de inteligencia verdaderamente revolucionario. Resulta insólito que hoy día varios se hagan llamar Chavistas siguiendo un proceder totalmente distinto al señalado por Chávez. Algunos creen que solo se trata de cumplir un objetivo específico dejado por Chávez, pero eso no es todo queridos compatriotas, es también prestar mucha atención a cómo se lleva a cabo ese objetivo. No existe manera de que alguien pueda convencerme de que irrespetar la ley y los derechos humanos es propio de un seguidor de Chávez.

El oficio de opinión que comencé hace tan solo tres semanas, además de ser inherente a mi condición de diputado, corresponde a todo lo que siempre he pensado y opinado a mi alrededor. Quienes me conocen, en especial mi pueblo de Monagas, sabe bien de mi proceder, el valor de mi palabra, la firmeza de mis creencias y mis actos de servicio hacia el pueblo. Mi deber, que es el mismo desde hace más de 30 años, es el de servir responsablemente al pueblo venezolano, en especial a los más de doscientos mil habitantes del circuito dos del estado Monagas a quienes me debo. Y a los 71.417 compatriotas que me hicieron diputado, les prometo mi mayor esfuerzo, dentro del desorden político actual, para encontrar la manera de cumplir con el mandato que me dieron el 6 de diciembre de 2015.

Ya sabía que opinar y decir verdades sobre la crisis sociopolítica en la que nos han metido los dirigentes, tanto de la oposición como del gobierno, me iba a causar el rechazo de varios, pero sinceramente, eso me tiene sin cuidado, yo seguiré haciendo lo que considero correcto. Quiero dejar claro que si hoy día siento que es mi responsabilidad enviar mis opiniones sobre asuntos interés nacional al pueblo de Venezuela, en medio de los complicados tiempos que vivimos, lo seguiré haciendo contra la voluntad de quien sea. A mi patria, la misma de Chávez, le debo mi lealtad. Nadie jamás me apartará del sendero trazado por Chávez. Yo, Hugo Carvajal, moriré siendo Chavista.