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Elecciones: La ruta hacia la paz y el progreso

  • 11 Septiembre, 2017

Por Hugo Carvajal Barrios

Domingo, 10/09/2017.- Este domingo, la oposición agrupada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) realizó las elecciones primarias en la que su militancia escogió a 19 de los 23 candidatos que les representarán en las elecciones regionales de Gobernadores a realizarse el próximo 10 de octubre, con lo cual la oposición se distancia del fantasma de no querer participar en la contienda electoral y da una señal positiva de usar esta vía como mecanismo para la resolución de conflictos. ¡En buena hora!

La pregunta que surge frente a este evento político es ¿Qué hubiera pasado si esta misma oposición aceptaba participar en el proceso de elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente? Indudablemente hubiera sido más sano para el país que esa intención demostrada hoy domingo, se hubiere reflejado también hace unos meses atrás. Muchos conflictos nos hubiésemos ahorrado, pues queda muy claro que la cultura del voto y el talante democrático está fuertemente arraigada en nuestra gente. Son las elecciones el mejor terreno para limar las diferencias y lograr puntos de entendimiento que lleven al gran acuerdo nacional de todos los factores políticos para salir de la crisis

Queda claro que el venezolano por muchas diferencias y dudas legitimas sobre los procesos comiciales que pueda tener, prefiere acudir a las urnas para elegir a su dirigencia. La gran mayoría acude a las elecciones como método de desahogo para expresar su inconformidad y su deseo de buscar a quien mejor lo represente. ¿Cuál es el escenario al que se enfrenta ahora la oposición y el gobierno?

Luego de celebrarse las regionales, la oposición tendrá que convivir con una instancia en la cual no tienen participación y el gobierno está obligado a rectificar los errores cometidos al convocar un proceso que nos tiene en el ojo del huracán y que ha capitalizado el rechazo de buena parte de la comunidad internacional. Ambos, sectores están llamados a derribar los muros de la soberbia, de la lucha de poder estéril, del aniquilamiento político. Todos deben rectificar y pasar de ser enemigos acérrimos en una batalla sin cuartel en la cual, ya lo he dicho antes y no me cansaré de repetir, el único que pierde es el pueblo, a ser servidores públicos con la misión de recuperar económicamente y socialmente al país, esa es la deuda que tenemos los políticos a la fecha y la dimensión de la responsabilidad asumida.
Considero que las regionales podrán ser un espacio que permita renovar los liderazgos oficiales y opositores, e incorporar nuevas figuras que contribuyan al desarrollo del país, con visión de futuro, con políticas públicas claras y bien enfocadas. Es un buen momento para hacer caída y mesa limpia en función del progreso de las regiones pues es allí donde está el potencial de desarrollo de la nación y la solución a muchos de los problemas que hoy sufren millones de venezolanos, de escasez, desabastecimiento, hambre y miseria.

Abogo por que el triunfo de los opositores en algunos estados, si así lo decide el pueblo, se dé con el entendimiento de que el gobierno es para construir, para sumar voluntades y no para pervertir la política y continuar el juego de derrocar al gobierno, en una lucha de poder que en nada favorece y que agudiza los problemas del país.

Del mismo modo, desde el alto gobierno se impone la voluntad de crear las condiciones para que el liderazgo opositor se integre al trabajo, a hacer política de altura, a generar los consensos necesarios para potenciar ese desarrollo de las regiones y generar la transformación económica que nos lleve a superar los escollos que actualmente frenan el progreso. Estoy seguro que el Presidente Maduro tendrá la visión necesaria para que, independientemente de la tendencia política de un gobernador, les brinde el apoyo para trabajar en conjunto con la única prioridad de sacar a Venezuela adelante.