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Una deuda pendiente con Monagas

  • 25 Octubre, 2017

Por Hugo Carvajal Barrios

Domingo, 23/10/2017 / La semana pasada presenciamos la juramentación de las autoridades regionales en Monagas surgidas del reciente evento electoral para escoger a los gobernadores, y el momento es propicio para hacer un llamado a la dirigencia triunfadora para renovar los compromisos con el pueblo y saldar la deuda que tienen pendiente de devolverle a este estado, el carácter de emporio agroindustrial y de progreso.

Rodando por el Valle de Caicara, recorriendo los pueblos del norte de Monagas, hablando con la gente, escuchando sus historias y demandas, veo cómo contrasta la inmensidad de la tierra fértil que otrora ocupaban los cultivos de café, caña de azúcar, el cacao, la batata, tabaco, yuca, ñame, maíz, sorgo, entre otros cereales, con la pobreza que se está enquistando de manera escandalosa en casi toda la región, y que mantiene en vilo a una buena cantidad de estos venezolanos deprimidos hoy por una crisis económica que está diezmando a la población y cuya solución está en volver al estado productivo, autosustentable como fórmula para erradicar el hambre y la miseria.

Contrasta la calamidad en la que se ha convertido el servicio de electricidad con sus apagones continuos y falta de alumbrado público que afectan a la población del estado, con los “mechurrios” de la industria petrolera encendidos, iluminando el cielo de Monagas como parte de la quema del gas, que continúa causando incalculables pérdidas económicas y sociales para el país.

En el 2015 el presidente Nicolás Maduro creó la Comisión Presidencial para industrializar el gas y recordó que la orden era del Comandante Chávez, quien en sus alocuciones pedía acabar con el crimen ecológico y generar esquemas de comercialización, a través de alianzas internacionales para aprovechar esta fuente de energía y combustibles con gran demanda en el exterior. Diversas propuestas surgieron, muchas, esperando que el Estado disponga de los recursos que no tiene para invertir en ese tema, pero también otras, donde se planteaba el interés de empresas foráneas de invertir a través de un esquema de negocios en el que el Estado estaba exento de desembolsar dinero y a cambio recibía como contraprestación la generación de electricidad, la producción de diluyentes para la industria petrolera y la posibilidad real de ampliar el suministro de gas doméstico para la población.

Hoy abogo por que el gobierno central retome estas propuestas y convierta estas debilidades en fortalezas, colocando en puestos clave a profesionales que a mediano plazo generen las políticas públicas y planes de desarrollo que pongan esta inmensa cantidad de recursos a favor de los pobladores de la zona y de la nación entera. Monagas está llamada a convertirse en la región líder del despegue agroindustrial que requiere el país.

Ahora más que nunca es necesario que abandonemos la diatriba política estéril y desgastante y nos pongamos a trabajar por la gente. Es de vital importancia la participación de todos los venezolanos en la búsqueda de fórmulas para construir una visión compartida de país para enfrentar las dificultades que atravesamos. Es necesario generar nuevas estrategias de cooperación y unir fuerzas en la meta de crear confianza entre los diversos actores sociales y reconstruir el sector productivo nacional. Me inclino por una convocatoria a todas las instituciones políticas, educativas, sociales, industria privada, etc, que hacen vida en el estado pues todos estamos llamados a ser agentes de cambio para elevar propuestas viables que Monagas reclama a gritos.