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La amenaza de Trump

  • 13 Agosto, 2017

Por: Hugo Carvajal Barrios

Agosto, 13/2017

El pasado viernes el presidente de los EEUU, Donald Trump, se refirió a la crisis venezolana diciendo “no descartamos la opción militar de ser necesario”. Esta es la primera vez que un jefe de estado norteamericano amenaza de una manera tan directa a Venezuela, pero ¿será real la amenaza militar de EEUU contra Venezuela?

Los EEUU realizan intervenciones militares de dos maneras: la directa, enviando tropas e invadiendo o enviando grupos élite con objetivos de alto gobierno específico. Y la indirecta, financiando a grupos armados dentro del país, a golpes militares que coloquen al frente de las naciones invadidas a alguien que se alinee a sus intereses. EEUU posee un largo historial de intervenciones militares en todo el mundo y especialmente en Latinoamérica. Desde la Operación Cóndor en los 70 hasta la invasión a Panamá en 1989. Como ha ocurrido en todas las intervenciones militares estadounidenses, siempre buscan el pretexto de asegurar la “estabilidad”, la democracia” y la “seguridad del pueblo” de esos países, erigiéndose a sí mismos como los paladines de la justicia y la verdad absoluta en el mundo. Como ha ocurrido desde Nicaragua hasta Iraq.

La militarización estadounidense ha servido para garantizar el lucro de grandes transnacionales. El sector privado de la industria de la guerra mueve alrededor de 200 mil millones de dólares por año en proyectos de infraestructura, investigación y desarrollo, asistencia técnica, consultoría, entrenamiento, planificación estratégica, análisis operacional y logística.

Sin embargo, luego de haber llevado a cabo todas las intervenciones militares que requirieron hasta la década de los 80, pasaron a las operaciones especiales de secuestro a presidentes. Chávez en 2002, Arístide en 2004, Zelaya en 2009, Correa en 2010. Luego, maduraron aún más su forma, las últimas dos más “refinadas” maniobras legislativas: Fernando Lugo en Paraguay, 2012 y Dilma Rousseff en Brasil, 2016.

Ahora, la amenaza militar directa es la herramienta que usan contra países sobre los que se consideran muy superiores, haciendo alarde de su poderío bélico con gran cobardía. ¿Por qué no amenazan militarmente a Rusia o a China? Países que tampoco se alinean a sus intereses, con los cuales tienen diferencias ideológicas y políticas, y que también poseen una vasta cantidad de recursos. A ellos solo les aplican sanciones económicas y procesos judiciales personales, sin mucho alarde militar.

Una nueva forma de intimidar

Después de las intervenciones militares y operaciones especiales, desde el fin de la guerra fría, EEUU evolucionó en su manera de intervenir políticamente en países de Latinoamérica y ejercer su hegemonía geopolítica sin usar fuerza militar.

Una de estas formas de injerencismo moderno de Estados Unidos es el despliegue de acciones judiciales y ejecutivas de orden extraterritorial contra autoridades de otros países.

La intervención ahora es económica y jurídica. Su sistema judicial les permite sancionar y juzgar a cualquier ciudadano del mundo, aun sin pruebas fehacientes de delito, sin acusación formal, sin instancias jurisdiccionales, es decir, violando principios universales del derecho a la defensa. Toman medidas económicas, dictan sanciones, elaboran campañas mediáticas para acompañar sus acciones judiciales, presionan a todo el que apoye a un gobierno que no se alinee a sus intereses y presentan todas las facilidades para quienes quieran colaborar a reforzar las causas elaboradas. Esa es la nueva manera americana de lucha por la libertad.

En el caso de Venezuela, ha incluido a funcionarios públicos venezolanos en listas negras sin control judicial alguno, aplicando sanciones extraterritoriales que no responden más que al criterio unilateral y arbitrario del poder ejecutivo estadounidense, dejando en absoluta indefensión a quienes sufren las consecuencias de esta arbitrariedad coactiva que solapa otras intenciones que nada tienen que ver con la justicia

Es así como desde la jurisdicción norteamericana se está produciendo una vulneración de las garantías fundamentales que privan el debido proceso, invadiendo soberanías a través de los órganos jurisdiccionales, revisando, incluso, actuaciones de la propia justicia de otros países, sin más argumento del supuesto sesgo ideológico de sus resoluciones.

EEUU contra Venezuela

Sería ingenuo pensar que Venezuela está de primera en la lista de prioridades de EEUU, aun considerando los recursos económicos que nuestra patria posee. Alguien podría argumentar que “pudieran obtener mayores beneficios económicos si tuvieran influencia sobre el gobierno venezolano”, por supuesto que si, pero de allí a pensar que somos su prioridad número uno, ¡en lo absoluto! Estoy seguro que nuestros problemas no le quitan el sueño a Trump, ni al Congreso estadounidense, cuando tienen la amenaza de una potencia nuclear como Corea del Norte, una Rusia fortaleciéndose militarmente, una China creciendo en poder económico e influencia, y sus aliados europeos con una cohesión comprometida.

Analizando lo ocurrido de los últimos días podemos evidenciar la vía que han tomado. Colombia y Chile han rechazado inmediatamente la opción militar contra Venezuela y el primero recomienda la mediación de la ONU, y me imagino que las 12 naciones firmantes del acuerdo de Lima van en la misma tónica. La estrategia parece clara a mi manera de ver, amenaza americana seguida de la propuesta salvadora de la entrada de la ONU, que sería lo mismo que la amenaza de Trump, pero disfrazada.

También seria de una ingenuidad superior pensar que a los estadounidenses que fervorosamente declaran contra el país, tengan un interés genuino en el pueblo de Venezuela. Si existen problemas políticos, sociales, económicos, militares, solo serán la excusa, que ellos muy bien saben explotar, para lograr su objetivo de apropiarse de estratégicos recursos al menor costo posible. No perdamos el foco, su verdadero y único interés es de naturaleza económica y es tener influencia sobre el gobierno de un país para cumplir con su estrategia geopolítica de dominio sobre nuestros recursos. Es este el objetivo, el que siempre ha sido y será. Nos corresponde entonces, a los venezolanos todos, salirle al paso a tamaña afrenta, es un deber moral al que estamos llamados a responder.

Es el momento de defendernos con las armas jurídicas que nos permite la Corte Internacional de Justicia de Naciones Unidas, este es el organismo que puede sancionar a EEUU -como ya lo ha hecho en casos como Nicaragua- por la injerencia que trata de tener en Venezuela. Es claro, la guerra dejó de ser un conflicto bélico asimétrico para convertirse en un ataque judicial injerencista a los funcionarios de Estado de un país determinado.

Los patriotas de Chávez siempre hemos tenido muy claro este escenario de amenaza, y los integrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, más aún. Pero es parte del pueblo opositor y algunos de sus dirigentes quienes me preocupan. Varios de los dirigentes opositores, apátridas de siempre, han promovido esta salida y sus seguidores parecen alegrarse ante una amenaza militar. Sus ansias de poder son tan enceguecedoras, que no les permite ver que ellos también resultarán perdedores. Que en tal escenario el único que va a sacar provecho de esto a su conveniencia es EEUU.

No nos dejemos confundir, la amenaza militar de Trump es un refuerzo retórico a la intervención estadounidense que hace años ya está ocurriendo, pero que se ejecuta de una manera más sofisticada que la militar. A quienes creen que EEUU es el mesías que va a venir a resolver nuestros problemas y devolvernos el país en perfectas condiciones, por favor piénsenlo un poco mejor y mientras lo hacen intenten encontrar un poco de amor por su patria. Ya he dicho con anterioridad, dentro de las vías para resolver el conflicto socio-político que nos aqueja, que hay un elemento fundamental que no puede negociarse: ¡Los problemas de Venezuela debemos resolverlos entre venezolanos!